jueves, 10 de marzo de 2016

ESCÁNDALO EN LA COCINA

¡Menudo escándalo se ha montado esta mañana en la cocina!

La siempre antipática cebolla hizo llorar al señor cuchillo, al decirle que sus “queridas tijeras” ya no le quieren y desean cortar con él cuanto antes.

El cucharón de madera al oír tanta llantina se irritó mucho, pues él -según dice- está mareado de dar vueltas y más vueltas a la cazuela y quemarse con la sopa y no anda por ahí lamentándose a lágrima viva. (Aunque todos saben que lo del cucharón de madera es una excusa, pues lo que en realidad sucede es que no le gusta estar oliendo siempre a ajos).

Pero ningún enfado podía compararse al que tenía el horno con la olla exprés, por el ruido que ésta hace. Lo cierto es que parece un tren pitando a toda velocidad y ¡no hay quien lo soporte!

- ¡Estoy seguro que lo haces a propósito! -le dijo malhumorado el horno.
- ¡Mentira! ¡Eso es mentira! -trataba de defenderse la olla exprés-. Lo que sucede es que... si no silbo, entonces... ¡EXPLOTO!

Para caldear aún más las cosas, esta misma mañana la sartén le dijo al caldero:

- ¡Apártate que me tiznas!

Ahora, los calderos y sus primas hermanas las cacerolas, no se hablan con la familia de sartenes y peroles.

Para colmo de desgracias, la sal amenazó con derramarse por toda la mesa y, aunque nadie sabe muy bien los motivos, el viejo salero sospecha que desean reemplazarle por otro más moderno, con más estilo. ¡Bobadas de las nuevas tendencias culinarias!

El señor mortero, a quien continuamente le duele la cabeza al pasarse las mañanas machacando ajos, perejil, sal... hoy no parecía tener ánimo suficiente para  encima  soportar este escándalo tan infantil! ¡Él sí que estaba a punto de EXPLOTAR!

...Y todos están de uñas con el estropajo, por lo basto que es.
 Para complicar aún más las cosas, hace un par de días entró en la cocina un sabelotodo y presuntuoso robot de cocina, de esos que guisan ellos solos y que convierten en inútiles los viejos cacharros.

Este panorama tan desalentador se encontró el cocinero la mañana de hoy. ¡Menos mal que él, como cualquier gran chef, supo encontrar la manera de poner orden entre sus útiles de cocina! Con gran desenfado dijo a todos:

- Me parece... que esta mañana nos toca preparar... ¿Qué tal una excelente y enorme tarta de chocolate?

Ahora mismo la actividad es descomunal. No hay tiempo para quejas ni juegos. Sólo se oye una gran algarabía de tapas, cacerolas, ollas y demás. Y hasta aquí nos llega un riquísimo olor...


¡A PASTEL DE CHOCOLATE!

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