lunes, 22 de septiembre de 2014

DOS CUADERNOS



         Dos cuadernos, uno con las pastas color rojo y el segundo con las pastas azules, aguardaban impacientes para poder ser adquiridos en los estantes de una librería.

De pronto, una buena mañana, entraron en ella un padre y su hijo de unos cinco años. De improviso, el cuaderno con las cubiertas rojas le dio un fuerte empujón a su compañero al tiempo que le decía:

-¡Anda, ve tú! ¡Ésta es tu oportunidad!

-Tú crees? –le respondió el cuaderno azul.

-¡Por supuesto que sí! Este niño parece inteligente y bien educado. Estoy seguro que te divertirás mucho con él.

         Cuando unos minutos más tarde, el cuaderno rojo vio salir de la papelería a su compañero exclamó aliviado:

 -¡Ufff! ¡Menos mal! ¡De buena me he librado! No me gustaría caer en las manos de un niño. Siempre tienen las manos sucias, solo saben garabatear y hacer dibujos muy simples y, cuando se aburren, utilizan nuestras hojas para hacer aviones o barquitos.

Dibujo: Paloma Parejo Henández


   Cincuenta años después, un viejo y desgastado cuaderno azul descansa plácidamente en la vitrina de un museo mostrando orgulloso sus páginas repletas de dibujos y poesías. Su valor hoy en día es incalculable y por eso numerosas y sofisticadas medidas de seguridad cuidan de él.

         Por cierto, una vez me contaron que un cuaderno de pastas rojas, adquirido por un contable, se volvió loco al llenarse de números y más números.  Se dice que había cifras no solo en sus hojas, sino también en los  márgenes de éstas y… ¡hasta en las pastas de su portada y contraportada!

Safe Creative #1409202017462

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