domingo, 13 de octubre de 2013

EL PUNTO FINAL



            Tras varios meses de duro trabajo, el escritor había logrado terminar una estupenda novela.

- Por ella me darán mucho dinero –le dijo emocionado a su hijo-. Y sin perder más tiempo, se encaminó hacia la editorial.

            Una hora después, el infortunado novelista salía del despacho del editor cabizbajo, mientras éste, furioso, gritaba a sus espaldas.

            Ya en la calle vio venir a su hijo con una enorme bolsa llena de letras que iba recogiendo por toda la acera.

- ¡Papá –dijo el niño- otra vez has vuelto a olvidarte de poner el punto final!
 
Juan Ángel Parejo Hernández

        Y es que… como todo el mundo sabe, sin el punto final, las letras pueden escaparse en cualquier momento y dejar en ridículo ante su editor hasta al más prestigioso y laureado de los escritores.

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