miércoles, 26 de junio de 2013

LA NIÑA, EN LA NUBE QUIERE VIAJAR






Papá, papá,
en aquella nube
yo me quiero montar.

¡Está tan alta!
¿Miedo no te da?
¡Te caerás!

Por favor, papá,
la nube se marcha ya
y yo la quiero acompañar.

Mamá mucho se asustará.

Papaíto, la nube se aleja de aquí.
¡Déjame en ella subir!

Hija, te podrías marear.

Papá,
yo el mundo quiero conocer.

Por el cielo te perderías
y luego...
¿Cómo a casa regresarías?


Te lo ruego, papá,
es mi última oportunidad.
¡Déjame sobre la nube viajar!

Hija, i tú te vas,
¿Quién a mí me enseñará
a jugar?

¡Es verdad!

Adiós, Señora Nube.
Mucho lo siento,
pero yo a usted
no la puedo acompañar.
¡Tal vez... tal vez...!
cuando mi papá
haya aprendido a jugar.

¡Eso, jamás ocurrirá!

martes, 25 de junio de 2013

LA CIGÜEÑA


Buenos días,
señora mía!
Anoche la vi llegar
y esta mañana no la quise despertar.
Le he preparado el desayuno:
jugosas bellotas y un vaso de zumo.

¡Qué educada, galante y cortés
la gente de esta tierra es!
De su hospitalidad
yo no quisiera abusar.

¡Oh, querida, por favor!
¡Atenderla es un honor!
Mucho más, un auténtico placer.
¿De dónde viene usted?

De Europa Central.

¿Huye de algo?

Escapo del frío, me sienta fatal.

¿A dónde va?

Al África Septentrional.
Cansada estaba de mi largo viaje
cuando descubrí esta tierra
de inimaginables paisajes,
donde ríos, valles, sierras
y hasta dehesas...
esconden cientos de sensaciones perdidas.
¿Con qué nombre es conocida?

EXTREMADURA

¡Se ve tan hermosa desde las alturas!

¿Por qué no se queda aquí...
... para siempre?

¿De enero a diciembre?


Aunque parezca un lugar estrafalario,
en la torre del campanario,
y con mucha paciencia,
le construiré su pesada residencia.

Seguro que sería un hogar
cálido y confortable
desde donde poder admirar
esta región adorable.
Aún así,
tanta bondad, yo no puedo permitir.
¡Creo que molestaré!

No, si sabe usted cantar.
¿Sabe cantar?

¡Sé crotorar!

¿Y cómo se dice, te quiero
en crotorés?

CRO – CRO – CROCRÓ – CRO.

Juan Ángel Parejo Sosa

LA GRULLA AVIADORA

La grulla Micaela tenía un sueño: viajar por todo el mundo. Por este motivo se matriculó en la Academia del Aire, pues para viajar libremente por los cielos de otros países necesitaba obtener el Certificado Oficial de Aviadora. A pesar de sus innumerables esfuerzos, todos los años, uno tras otro, suspendía el examen final. Pero ella no se desanimaba y cada mes de septiembre volvía a rellenar la solicitud de ingreso en la mencionada Academia.
Sus amigos admiraban su tesón y le animaban a seguir intentándolo, al tiempo que, a sus espaldas, se burlaban de su torpeza.
Por fin, hace unos meses, después de más de siete años de suspensos y... ¡aunque por las plumas!, la grulla Micaela se presentó ante todos con el Certificado Oficial de Aviadora en su pico. Más feliz que un ocho, organizó una gran fiesta, para que sus vecinos la vieran emprender su ansiado vuelo rumbo a las hermosas dehesas de Extremadura. 
Dos días más tarde, con un aletear triste y cansado, los mismos aires que la habían iniciado en su aventura, la traían de vuelta a las frías tierras del Norte de Europa.
La Sociedad Internacional de Vuelo se negaba a homologarle el Título que llevaba en su cartera, y que con tanto sacrificio había conseguido. Para poder batir sus alas en los cielos de otros países le exigían ¡no sé cuántos años más de estudios!
Durante casi un mes, a la grulla Micaela apenas se le vio por la dehesa. Tan grande era su tristeza y tanta su vergüenza, que ni de día ni de noche se atrevía a abandonar su nidito.

Una buena mañana, tal vez pensando que ya estaba bien de lamentos, se la vio aparecer por el camino del pueblo empujando una bicicleta. Ahora está aprendiendo a montar en bici para llegar a matricularse en la Escuela Oficial de Ciclismo. Quiere sacarse el "Título de Pedales" y con él viajar por todo el mundo sobre dos ruedas, pues a ella nadie le va a quitar la ilusión de conocer las dehesas de Extremadura.
Eso sí, yo sólo espero que antes se haya informado debidamente si el título está homologado y le sirve para pedalear por las carreteras internacionales, ¡no vaya a ser, no vaya a ser que...!

Texto: Juan Ángel Parejo Sosa
Dibujo: Juan Ángel Parejo Hernández