martes, 8 de mayo de 2012

DON AMADOR


Don Amador
de peces raros es pescador.
Todas las mañanas bien temprano
acude al río con su caña
en la mano.

Después de un día agotador
el viejo pescador
no es capaz de llevar a su casa
ni un triste blac-blaks.

Todos se ríen de él
y le toman por loco,
porque ¡pescar... pescar...
más bien poco!
No entienden que Don Amador,
de peces raros sea pescador.

Su especialidad son las  viejas botas,
botellas rotas,
pilas gastadas,
latas oxidadas,
un sillón destartalado,
neumáticos pinchados,
un par de zapatos
y algún que otro aparato
por descuido en el río abandonado.
Tal es la rareza de peces
que Don Amador pesca
desde que amanece
hasta que anochece.

Con sus orillas lavadas
y sus aguas recién peinadas,
la Luna en el río
vuelve a verse reflejada.

Don Amador,
de peces raros es pescador
y también,  un viejo soñador.
Su sueño más deseado
(que jamás a nadie ha confesado)
es convertirse en marinero
y a bordo de un bello velero
navegar por los mares
barriendo sus fondos de corales.

¿Qué...? ¿Te apuntas tú
a tan exótico viaje...
para barrer la locura
de este mundo
que todo lo llena de basura?



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