jueves, 24 de noviembre de 2011

CASTAÑAS ASADAS PARA EL NIÑO JESÚS

Un euro de castañas asadas compró el pastorcito. En su bolsillo las lleva guardadas. Quemándose va, caminito de Belén.
La pierna le arde una barbaridad. Corre que te corre el zagal, tiene prisa por llegar.
Postrado a sus pies, un euro de castañas asadas le ofrece al Niño Jesús. María, con una cálida sonrisa, le agradece tan sabroso presente.
-¡Lástima que Jesús no tenga dientes! -Comenta en voz baja una vieja lavandera.
-¡No son para comer! -Responde el pastorcillo-. Metiditas entre la paja, al Niño Dios calentarán para que no enferme ni tenga fiebre.